Pilar Van Der Glas

Ponerse delante de la cámara como quien se pone delante de un espejo al que le puedes dar pausa para analizar lo que ves con detenimiento.

Me gustan estas sesiones donde la persona en cuestión tiene la clara intención de analizarse, de ponerse a prueba, de pegarle un tirón de oreja a ese individuo que aparece en la imagen; por la sorpresa que se suele llevar, por lo inesperado de la reacción y por que veo en los ojos de esta persona la emoción de conocerse de nuevo.

Al asomarse al visor y cruzar un par de opiniones, desaparece la idea del pescozón. Ya no hay pescozón ni tirón de orejas. Lo que suele ocurrir es parecido a cuando el padre o la madre va a reñir a su hijo y a medio camino entiende que la gamberrada que ha hecho es fruto del ejemplo que ellos están dando.

Y entonces es cuando entra la risa. Y nos reímos de nosotros mismos, que es lo más sano.

Entonces nos relajamos y vemos que no es tan duro, que algunas cosas pesan lo que nosotros queramos que nos pesen. Que la vida es "mu corta" para andarse con tonterías.

Y me gustaría pensar que esa sensación, al hacerse las fotos y verse, se queda.

Sería un intercambio sano: Las personas me dejan atrapar su imagen en mi cámara y yo me la quedo, por otro lado yo les regalo una idea que atrapan en su cabeza y ellas se la llevan. Es una buena moneda de cambio.

Llamarme idiota o iluso (¡pero llamarme!) que yo me entiendo. Y entiendo las sonrisas, las lágrimas y los desconciertos de quienes se enfrentan a uno mismo y aprenden y descubren y se dejan sorprender. Y entiendo sobre todo la mirada de sorpresa al verse bonitos y bonitas sin necesidad de alardes ni virtuosismos. Entiendo la emoción de verse bien gustoso solo por el mero hecho de descubrir los gestos naturales que nos definen.

Y después de este rollazo solo me queda decir que me encanta mi trabajo y siento qu estoy creciendo muchísimo con el. Así que gracias a los que contáis con mi cámara y mis charraetas.

A colación de la última sesión de fotos con Lady Pilar como objetivo number one, me voy a permitir una cita a riesgo de quedar pedante. Seguro que ella da su beneplácito:

"Cualquier cosa puede tomarse seriamente, nada trágicamente."

Adolphe Thiers, Político e Historiador francés.

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